SALON
Cuando nació en mí el deseo de celebrar la vida, supe que no podía elegir otro lugar que aquel salón donde, hace 50 años, mis padres —con enorme ilusión— prepararon la fiesta de mis 15 años. Hoy, Dios me concede la dicha de volver a ese mismo sitio para celebrar este nuevo capítulo, y me llenará de alegría compartirlo con las personas que sé que me aman y a quienes yo amo profundamente. Será un momento maravilloso e inolvidable.



